Al querido Jorge K.:

Desde la cuna en Concepción del Uruguay, donde recibió el pedido paterno de ser “cerealista”, que él escuchó mal y reinterpretó como “surrealista”, Jorge Kleiman Cosarinsky como gustaba usar en su nueva casilla de correo,  se aventuró a recorrer el mundo y su propia vida desde el más puro “Automatismo”. Como él mismo lo definió: es el movimiento libre del espíritu……,responde a la expresión de los deseos….., es la vía de acceso a la Imagen Inconsciente y es sin duda el mecanismo creativo de mayor riesgo personal, pero que suele ser el más gratificante…”.
Y justamente en estos conceptos me detengo unos minutos, ya que Jorge K. como artista integral encaró su obra partiendo de la idea “que cada trabajo se convierta en una aventura del espíritu”.

Ese mismo espíritu de búsqueda, de investigación, de libertad, es el que nos legó a quienes nos consideramos sus alumnos y discípulos.
Y es en ese mismo sentido que primero Jorge, supo siempre reconocer a quienes él a su vez consideraba sus maestros: Juan Battle Planas y Fedora Aberasturi, plasmado en la muestra homenaje que realizó entre Diciembre de 2009 y Enero de 2010, en el Centro Cultural Recoleta.

Considero a Jorge Kleiman un “Maestro” en el más amplio sentido de la palabra.
Sabrán también que no puedo ser demasiado objetivo en mi apreciación, ya que toda opinión de mi parte inevitablemente estará teñida de mucho cariño y admiración.
Esto viene de lejos, después de haber iniciado junto a él un camino y un proceso de aprendizaje hace ya 44 años, en el lejano 1973, donde tuve el privilegio de ser su “primer alumno”, (a la par que siendo él mismo Arquitecto y yo estudiante, hice mis primeras armas con él en éste oficio), pero también tuve en él un guía y un gran apoyo para los momentos difíciles de mi vida.
Después de mucho trajinar, “lo recuperé” luego de su  larga estadía en España, y en su pequeño departamento de Av. Santa Fé, me convidó con algunas cenas deliciosas: peras con queso parmesano, jamón crudo con  higos frescos y todo muy bien rociado con buen vino.
Y luego me tocó compartir cada día de una terrible semana, a principios de Marzo de 2013, pero también antes, cada semana de los anteriores buenos siete años, desde  que volviera a Buenos Aires con la finalidad de dejar aquí su obra y su legado.

Como él mismo señaló alguna vez frente a una muestra que iba a presentar en la galería de Ruth Benzacar allá por 1976, nunca se consideró un expositor, sino un pintor. 

Sin embargo y a pesar de dicha afirmación los invito al desafío de re-conocer y difundir la obra de un humanista, una persona muy buena y generosa, alguien que durante mucho tiempo investigó, creó y trabajó para producir una de las mayores y magníficas obras en cuanto a su calidad plástica y autenticidad.

Quisiera por último que ojalá pudiéramos pensar la muerte como parte de la vida y no como un final irrecuperable y por eso aquí va un poema que escribió Deb Stofen:

Se va de viaje
liviano y sin pretensiones
¡A la basura!- dijo
pero no le hagan caso, mejor
- a un lago cerca del bosque -
grande y profundo como era él ,
generoso con su Obra
¡¡¡VIVA!!!
mientras el cielo y nosotros
lloramos sin sus colores.
A todos, gracias.
Guillermo Gerdel.